La historia refleja un fenómeno cada vez más visible: personas de distintas generaciones encuentran en las plataformas digitales un espacio para crear comunidad, compartir conocimiento y mantenerse activas más allá de los modelos tradicionales de comunicación.
De un video viral a una comunidad digital
La relación de Chab con las redes sociales comenzó cuando tenía 97 años. Con la ayuda de su nieta Zoe publicó un primer video en TikTok con un objetivo muy específico: convocar a personas mayores de 90 años para conversar e intercambiar experiencias de vida.
La respuesta fue inmediata. El contenido alcanzó millones de reproducciones y dio paso a una comunidad interesada en sus ideas sobre la longevidad, las relaciones humanas y la importancia de mantener la curiosidad a cualquier edad. Posteriormente, esa conversación se trasladó a Instagram, donde reunió a cientos de miles de seguidores.
Empezar de nuevo también forma parte del camino
La pérdida del acceso a su cuenta significó romper el vínculo directo con esa comunidad construida durante los últimos años. En lugar de abandonar el proyecto, Alberto Chab decidió reconstruirlo desde una nueva cuenta.
Su decisión conecta con una tendencia que también se observa en el entorno digital: las comunidades ya no dependen únicamente de una plataforma, sino del valor que una persona aporta y de la relación que logra construir con su audiencia.
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Desde @albertodecien, continúa compartiendo experiencias y conocimientos enfocados en cómo vivir más tiempo, pero sobre todo, cómo hacerlo con mayor bienestar.
La longevidad también se construye a través de los vínculos
El proyecto digital de Chab nació acompañado de una iniciativa presencial que mantiene desde hace más de dos años: un grupo integrado por hombres y mujeres de entre 93 y 99 años que se reúne cada quince días para dialogar sobre distintos aspectos de la vida.
El propósito, según explica, no es ejercer como terapeuta, sino generar un espacio de intercambio entre personas que comparten experiencias similares. Para el especialista, mantener la curiosidad, las amistades y las conversaciones significativas forma parte del bienestar durante la vejez.
Una filosofía que trasciende las redes sociales
En su libro La Necesidad Incesante, publicado por Lumen, Chab plantea dos ideas que considera esenciales: mantener un proyecto de vida y conservar el sentido del humor.
También retoma el concepto de «kapará», una enseñanza familiar que propone aceptar la realidad y colocar las dificultades en perspectiva para disminuir el estrés, sin dejar de actuar frente a ellas. Esa visión es la que hoy pone en práctica al reconstruir su presencia digital después de perder la cuenta que lo hizo conocido en redes sociales.
Una historia que habla de resiliencia en la era digital
Más allá del caso particular, la experiencia de Alberto Chab muestra cómo las redes sociales pueden convertirse en espacios donde el conocimiento y la experiencia encuentran nuevas formas de llegar a distintas generaciones.
También recuerda que la construcción de una comunidad digital depende menos de los algoritmos y más de la capacidad de generar conversaciones con sentido. En una época donde la presencia en plataformas puede cambiar de un momento a otro, su decisión de volver a empezar demuestra que la conexión con las personas puede trascender una cuenta específica.
Historias como esta muestran cómo la tecnología también puede abrir oportunidades para redefinir la manera en que se comparte el conocimiento y se fortalecen los vínculos entre generaciones, un tipo de conversación que sigue marcando la evolución de la cultura digital y que en Attohh continúa explorándose desde distintas perspectivas sobre innovación, comunicación y sociedad.