Más del 60% del desperdicio de alimentos en México ocurre dentro de casa, revela un nuevo estudio impulsado por la Red BAMX y SIPRA. Un dato alarmante que plantea retos urgentes para políticas públicas, educación y estrategias de marketing con verdadero impacto social.
El desperdicio de alimentos empieza en casa: Mexicanos desperdician 80 kg de comida
En plena era del consumo consciente y las marcas con propósito, una realidad incómoda sale a la luz: los hogares mexicanos tiran, en promedio, 80 kilos de comida por persona al año. Es una cifra difícil de dimensionar, pero representa toneladas de alimentos que terminan en la basura mientras millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria.
El dato proviene del Estudio de Medición del Desperdicio de Alimentos en los Hogares Mexicanos 2024, presentado por la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX) en alianza con SIPRA – Pacto por la Comida, y con el respaldo del INEGI y otras instituciones. Se trata del primer análisis nacional con metodología científica sobre este tema en el país, y sus hallazgos abren una conversación profunda que va más allá de los discursos de marketing verde.

¿Por qué este estudio es tan relevante para las estrategias actuales?
Porque revela con precisión dónde ocurre el problema y por qué. Se analizaron 1,119 hogares en seis ciudades representativas de México (Guadalajara, La Paz, Puebla, Monterrey, Tuxtla Gutiérrez y Cancún), y se encontró que:
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El 60% del desperdicio de alimentos en México ocurre en los hogares.
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Los alimentos más desechados son frutas, verduras, pan, tortillas y harinas.
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Los hogares de ingresos medios desperdician más que otros niveles socioeconómicos.
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El fin de semana se desperdicia más comida, especialmente en Monterrey y Cancún.
Además, el estudio demuestra que existe una brecha significativa entre la percepción y la realidad: la mayoría de las personas cree que desperdicia poco, cuando en realidad los datos dicen lo contrario.
Esta evidencia, como lo señala Mariana Jiménez, Directora General de Red BAMX, es clave para actuar:
“Lo que no se mide, no se puede mejorar. Este estudio nos da una fotografía precisa del problema y nos permite tomar decisiones basadas en evidencia”.
¿Qué están haciendo las marcas frente a esta problemática?
En los últimos años, muchas empresas han lanzado campañas que buscan combatir el desperdicio. Algunos ejemplos:
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Walmart México ha impulsado iniciativas de donación y etiquetado de productos próximos a caducar.
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Carrefour Europa lanzó su programa “Imperfectas pero Deliciosas”, para comercializar frutas y verduras que normalmente serían descartadas.
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Bimbo ha trabajado con bancos de alimentos para redistribuir productos no vendidos.
Sin embargo, pocas iniciativas han alcanzado la profundidad y precisión del estudio de Red BAMX. A diferencia de muchas campañas que se enfocan en acciones publicitarias, esta iniciativa pone el foco en la raíz del problema: los hábitos cotidianos de consumo, respaldándose en datos para tomar decisiones que realmente transformen.
Impulsando la alimentación en México.
Mientras que las campañas de grandes marcas se apoyan en mensajes atractivos para promover cambios de conducta, Red BAMX está construyendo herramientas de diagnóstico nacional que permiten diseñar políticas públicas, campañas educativas y redes de distribución alimentaria con impacto real.

¿Qué lecciones deja este estudio para marcas, gobiernos y consumidores?
Este informe representa mucho más que una estadística: es una llamada urgente a replantear cómo comemos, cómo comunicamos y cómo diseñamos estrategias de impacto. Si queremos marcas con propósito real, el primer paso es mirar con honestidad el entorno.
Las marcas pueden encontrar aquí una enorme oportunidad para:
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Redefinir sus mensajes desde la educación y la evidencia.
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Diseñar productos y servicios que ayuden a reducir el desperdicio desde casa.
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Colaborar con organizaciones como Red BAMX para llevar comida a quienes más la necesitan.
Porque hablar de sustentabilidad no solo es vender empaques reciclables: es hablar con datos, con empatía y con responsabilidad social.
Los datos deben ser la base de toda estrategia con impacto
Este estudio representa un parteaguas para quienes diseñan campañas de marketing social, estrategias de sostenibilidad o políticas públicas. Al entender exactamente dónde y cómo se desperdicia la comida, podemos empezar a construir soluciones reales, desde la casa hasta las grandes marcas.
En un país donde millones pasan hambre, cada alimento que se tira representa una oportunidad perdida.
Lo urgente no es solo comunicar mejor, sino medir mejor para actuar mejor.
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